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Cómo se apropió Costa Rica de Nicoya y Guanacaste
Posted on Sunday, 14 June a las 06:52:10 by maz
De 1824 a 1858
Cómo se apropió Costa Rica de Nicoya y Guanacaste.
Jorge Eduardo Arellano END - 19:14 - 13/06/2009
El territorio de Nicoya fue descubierto por dos lugartenientes de
Pedrarias Dávila en 1519 y desde Castilla del Oro (hoy Panamá). Ellos
arribaron al Golfo del mismo nombre, bautizado “de Nicaragua”.
De 1557a 1588 fue parte de la provincia de Nicaragua (la de Costa Rica no
existía); de 1589 a 1593 funcionó de apoyo a la colonización del Valle
Central de Costa Rica, emprendida desde la ciudad Granada; de 1594 a
1602 se mantuvo unida a la nueva provincia; de 1603 a 1786 permaneció
en condición de autonomía y desde el 23 de septiembre de 1786, cuando
Carlos III dividió el Reino de Guatemala en cuatro Intendencias,
constituyó un Partido de Nicaragua.
Una era la Gobernación Intendencia de Nicaragua, que constaba de cinco
partidos: además del de Nicoya, los de León, Sutiaba, El Realejo y
Matagalpa.
Esta situación se mantuvo en 1813, y de nuevo en 1820 —tras
la vigencia de la Constitución de Cádiz— cuando el Reino volvió a
dividirse en dos Diputaciones Provinciales: una con sede en la ciudad
de Guatemala (abarcando Chiapas, Guatemala, El Salvador y Comayagua) y
otra con sede en León (comprendiendo Nicaragua y Costa Rica). La de
León, como la de Guatemala, constaba de 7 miembros: uno por León, otro
por Granada, otro por Segovia, otro por Rivas, otro por Nicoya (o sea,
5 representando a Nicaragua) y dos por Cartago.
Por otro lado, existían lazos económicos entre Costa Rica y el Partido
de Nicoya desde el afincamiento de hacendados ganaderos de Rivas que
culminó en 1769 con la fundación del pueblo de Guanacaste (llamado
posteriormente Liberia) y la erección de su ermita. Luego, en 1772, se
fundó el pueblo de Santa Cruz.
Realmente, a raíz de la guerra entre
partidarios y adversarios del Imperio de México (que se dio también en
Costa Rica), los habitantes de Nicoya se adhirieron al gobierno de
León, sometido a México; luego rompieron con él para unirse al de
Granada, que lo combatía; y, durante las subsiguientes “conmociones de
Nicaragua” (entre “libres” y “serviles”) decidieron anexarse a Costa
Rica.
El acta del 25 de julio de 1824 Las
presiones costarricenses no se hicieron esperar. Así surgió el acta del
25 de julio de 1824, por la cual el Ayuntamiento de Nicoya decidía
anexarse al Estado vecino, después de rechazar en cabildo abierto dicha
anexión veintiún días antes.
Intereses de varios sectores influyeron en
la decisión tomada, argumentando las ventajas comerciales que podían
proporcionarles el puerto de Punta Arenas, la administración de
Justicia y la “seguridad, quietud y régimen político”, ausentes en la
convulsiva Nicaragua.
El municipio de Santa Cruz decidió seguir los
pasos de la Villa de Nicoya en Acta del 27 de julio del mismo año, con
la renuencia del barrio de La Costa; pero el 9 de agosto la anexión fue
ratificada.
Así las cosas, el 9 de diciembre de 1825 el Congreso Federal decretó:
“Por ahora, y hasta que se haga demarcación del territorio de los
Estados que previene el Art. 7º de la Constitución, el Partido de
Nicoya continuará separado del Estado de Nicaragua y agregado al de
Costa Rica”. Pero dicho decreto —que establecía una suerte de
fideicomiso— no fue sancionado por la Asamblea de los Estados
respectivos, como lo pretendía la Carta Fundamental de Centroamérica.
Nicaragua reclamó vigorosamente ante el Congreso Federal que tomaría en
consideración la protesta enviándola a comisión, la cual dictaminó
favorablemente a los derechos de Nicaragua. Costa Rica también antepuso
el “por ahora” al artículo en que demarcaba su territorio —el mismo de
la época colonial— de su primera Constitución del 21 de enero de 1825.
No incluyó la posesión de Nicoya, anexada a Costa Rica en el acta del
24 de julio de 1824 “para mientras se restablecía el orden en
Nicaragua”. Contra esa acta también se había elevado otra, firmada
igualmente por nicoyanos y guanacastecos, dirigida al mismo Congreso
Federal, hallándose entre sus firmantes el “Pbro. Pedro Avendaño, cura
de la Provincia de Guanacaste”.
Costa Rica y el uso de la fuerza y la amenaza
En reunión del 5
de agosto de 1826, los vecinos de Santa Cruz suscribieron una
exposición al gobierno federal en la que pedían derogar el decreto del
9 de diciembre anterior y aclaraban que fue una minoría la que había
solicitado la anexión a Costa Rica.
Lo mismo afirmaron los vecinos de
la villa de Guanacaste el 15 del mismo mes, reunidos dentro de la
iglesia parroquial, previa misa celebrada por el cura José Santiago
Mora. Allí se acordó suspender el juramento que exigía Costa Rica,
puesto que consideraban que la anexión no era perpetua, sino temporal.
Ante esta actitud, el gobierno costarricense organizó una tropa de 150
hombres al mando de Pedro Zamora, quien expidió el siguiente úkase:
Cuartel General, Nicoya, septiembre de 1826.
Por esta mi orden
comparecerán todos los vecinos de Santa Cruz (digo los que no hubieran
jurado a este pueblo el dieciséis de éste) a celebrar la jura el
diecisiete, prometiendo a los que así lo hicieren verlos como vecinos
obedientes, y a los que no, pasar con las bayonetas a esa costa,
embargar sus bienes, quemar sus casas y traer sus familias a morar a
este pueblo. Los vecinos respondieron: Prestaremos el juramento en
virtud de la fuerza con que se nos obliga. A este sometimiento a la
fuerza, siguió el gobierno de Costa Rica aplicando medidas de terror.
“El pago del Ejército que se levantó para amenazarlos fue exigido a los
vecinos de Guanacaste por medio de embargos de bienes y bruscas
persecuciones”.
Los continuos reclamos de Nicaragua
Desde entonces, pese a sus disturbios intestinos, Nicaragua siempre
reclamó Nicoya. Así lo hizo el 3 de enero de 1826 Pedro Benito Pineda,
recordando que también el partido nicaragüense de Segovia estuvo
agregado al de Honduras un año, pero que había vuelto al dominio de
Nicaragua. La comisión de la Constituyente sostuvo que de los tres
municipios (Nicoya, Santa Cruz y Guanacaste) tan sólo algunos de los
ciudadanos del primero querían permanecer agregados a Costa Rica.
El
Ministro General Miguel de la Cuadra reiteraba el mismo concepto del 19
de mayo de 1826. Y el 2 de junio de 1830, otro Ministro General
insistió en el carácter provisional de la agregación de Nicoya y que
Costa Rica debía obrar como el Partido de Segovia.
El 5 de enero de 1843 partió de León hacia Costa Rica una misión
oficial encabezada por Toribio Tijerino. Fundamentalmente, intentaría
conseguir la devolución del antiguo partido de Nicoya, ya denominado
Departamento de Guanacaste.
Tijerino fue mal recibido, pasaban
intimidando tropas armadas, echando a correr el rumor de que irían
pisando los talones del diplomático nicaragüense.
Tijerino cuestionó la legitimidad de las actas de los cabildos
nicoyanos, por ser producto de amenazas por parte de las autoridades
costarricenses. El 24 de diciembre de 1842 el jefe de Estado, José
María Alfaro, ofreció 500 pesos y un empleo a quien quitase la vida al
individuo que osara negarse a juramentar el decreto.
En su Constitución
de 1844, Costa Rica incluyó en su territorio el departamento de
Guanacaste. Pero, en el Tratado de Masaya de 1846, aceptó la propuesta
de Nicaragua: que la cuestión de Nicoya la solucionasen tres árbitros,
dos de ellos centroamericanos. En 1848 prefirió una potencia extranjera
designada por ambas partes. Sin embargo, la apropiación ya era una
realidad.El primer ejército moderno de CentroaméricaEsa
apropiación, en su etapa final, se le debe a Juan Rafael Mora,
mandatario por diez años de su país.
“Don Juanito” fundó el primer
ejército nacional moderno de Centroamérica. En 1851 comenzó a comprar
equipo bélico en Inglaterra y sumaba 5,500 hombres. En 1852 los
entrenaba un militar ruso. En 1854 la tropa era de 6,500 efectivos:
casi el diez por ciento de la población del país.
¿Y todo para qué, si no había señales de agresiones filibusteras? Para
servir de amenaza a Nicaragua, consolidar de iure la posesión de facto
del ex llamado Partido de Nicoya y ahora Provincia de Guanacaste; y
para expandir la frontera norte por la fuerza. Mora logró todo eso.
En
mayo de 1854, ante la inminente contienda interna de Nicaragua, se
anexó Nicoya y Guanacaste, bautizando a este territorio Moracia (en
honor suyo). Para entonces ya había hecho fracasar la misión de
Dionisio Chamorro, enviada por su hermano Fruto, para arreglar los
límites de ambos países. Todas sus propuestas fueron rechazadas.
El 22 de febrero de 1854, Chamorro estimó conveniente protestar: Si
Costa Rica, como es de suponerse, declara la guerra a Nicaragua y se
dispone a reconquistar el Partido de Nicoya, protesto solemnemente, y a
la faz de todas las naciones, que será responsable ante Dios y los
hombres de toda la sangre fraternal que se derrame.
No hubo tal
derramamiento. Sin embargo, tres meses antes de iniciarse la guerra
fraticida de sus vecinos, Mora tomó partido por el bando leonés. Un
prusiano, al frente de soldados costarricenses, plantó la bandera tica
en una isla del río San Juan; otro prusiano emprendió la construcción
de un camino en la margen meridional del Lago; flagrantes usurpaciones
furtivas de la soberanía nicaragüense que tenían en el objetivo de
echar a andar el proyecto de la “Costa Rica Transit Company”, de
empresarios estadounidenses, a través de la cual Mora pretendía
disputar la ruta interoceánica a la compañía que funcionaba en
Nicaragua desde 1851.
Mora y su expansionismoCosta
Rica pegó el grito al cielo cuando 49 soldados leoneses huyeron hacia
su país, tras la batalla de Rivas el 29 de junio de 1855, mostrándose
los ticos impacientes para estrenar los cañones de campaña, morteros,
obuses y rifles Minié. Su Ejército era ya de 7,000 hombres. Al concluir
la cosecha del café, el 27 de febrero de 1856, Mora declaró la guerra
“contra la República de Nicaragua”, cuyo gobierno presidía Patricio
Rivas, aunque controlado por William Walker. “No vamos a lidiar por un
pedazo de tierra. Vamos a luchar para redimir a nuestros hermanos de la
más inicua tiranía” —proclamó Mora el 1º de marzo de 1856. Los
poderosos hermaniticos, aprovechando nuestro conflicto para apoderarse
de la ruta del canal y del tránsito.
Mora intervino en los cruentos y complejos acontecimientos de Nicaragua
entre 1855 y 1857, apoyado por la intromisión de Inglaterra y
desplegando una diplomacia expansionista. Así firmó dos nuevos
contratos canaleros en San José: el 4 de diciembre de 1856 —en plena
Guerra Nacional antifilibustera—, y el 12 de julio de 1856 con súbditos
británicos. Mientras tanto, el 6 de julio de 1857, en un tratado
bilateral entre ambos países, el Juárez-Cañas —ya expulsado el
filibustero Walker—, y quedando Costa Rica en posición ventajosa ante
la postrada Nicaragua, ésta tuvo que entregar su Distrito de Nicoya
(como figuraba en su mapa oficial de 1855) “para siempre”.
Pero Costa
Rica no ratificó dicho Tratado, ya que no satisfacía sus pretensiones
en el río San Juan. El objetivo del presidente Mora era convertir en
condominio el río y posesionarse de la ribera meridional del Gran Lago.
El 14 de octubre de 1857, Costa Rica dio un ultimátum para que el
gobierno de Nicaragua entregara el puerto lacustre de San Carlos, hecho
considerado por el presidente Tomás Martínez una declaración de guerra.
El diálogo suplió las armas, y en Rivas, el 8 de diciembre de 1857,
José María Cañas y el propio Martínez firmaron el tratado
Martínez-Cañas, reconociendo Costa Rica los límites del Juárez-Cañas y
devolviendo el Castillo Viejo, tomado antes de concluir la Guerra
Nacional antifilibustera con el apoyo privado del empresario
estadounidense Cornelius Vanderbilt. Una vez más, el Congreso tico no
reconoció el nuevo tratado.
El 18 de enero de 1858, Nicaragua nombró comisionados. Entonces Máximo
Jerez, Plenipotenciario de nuestro gobierno, firmó en San José con José
María Cañas el 15 de abril de 1858 el Tratado Jerez-Cañas, quedando
definitivamente resuelto el litigio con Costa Rica por la posesión de
Nicoya. El artículo segundo definía las fronteras. Costa Rica obtuvo
una respetable ganancia territorial, pero Nicaragua puso coto a la
pretensión costarricense del río San Juan.
Tomado de:http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/50001
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