«

»

Ago 01

Del esplendor al olvido

istoria. Los vapores de la Ruta del Tránsito marcaron una época en Nicaragua, la del siglo XIX, cuando eran dueños de las aguas y transportaban a miles de personas que viajaban desde el este al oeste de Estados Unidos para buscar oro

Por Orlando Valenzuela | País

Del esplendor al olvido
Una mujer lava ropa sobre los restos del “Cachimbón”, un barco de vapor que está en el olvido. ORLANDO VALENZUELA/END

Como testigo mudo de la historia, frente a la ciudad de San Carlos, en Río San Juan, yace hundido bajo las aguas del Gran Lago de Nicaragua el barco de vapor conocido popularmente como “El Cachimbón”, que prestó sus servicios durante la época dorada de la Ruta del Tránsito, en la segunda mitad del siglo XIX.

La Ruta del Tránsito surgió durante la fiebre del oro desatada en el oeste de Estados Unidos, al descubrirse minas de este metal precioso en California, en 1848.

Esas minas ricas en oro provocó entre los habitantes del este estadounidense una avalancha de aventureros, comerciantes, contrabandistas, exploradores, ingenieros, tipógrafos, cartógrafos, geólogos, atracadores, hoteleros, prostitutas, escritores y personajes de toda índole. Estos fueron motivados por la codicia, la necesidad, el placer y el poder. Fue así que viajaron al oeste de Estados Unidos.

Uno de esos viajeros fue el escritor Mark Twain (1835-1910), quien escribió un reportaje de la travesía que hizo a finales de 1866 e inicios de 1867.

EL VIAJE

Nicaragua, por su privilegiada posición geográfica de contar con el río San Juan y el Gran Lago de Nicaragua, que posibilitan cruzar del océano Atlántico al Pacífico, sirvió como puente natural a las miles de personas que viajaron a las ricas tierras de California.

La travesía se hacía en barcos de vapor del norteamericano Cornelius Vanderbilt, quien obtuvo una concesión exclusiva del tránsito por el río San Juan, ofreciendo viajes directos entre Nueva York y Nueva Orleans a las costas de California.

El viaje del Atlántico al Pacífico se realizaba en barcos de vapor que cruzaban Nicaragua, entrando por el puerto de San Juan del Norte, remontando los casi 200 kilómetros del río San Juan, para luego navegar un trecho del Gran Lago, hasta llegar al puerto de La Virgen, en Rivas.

Allí los pasajeros tomaban diligencias hasta San Juan del Sur, donde les esperaban otros vapores para llevarlos hasta California. En esa época, era la ruta navegable más corta, pues de otra forma tendrían que bordear el cono sur de América debido a que aún no existía el Canal de Panamá.

UN TESTIGO

“El Cachimbón” es uno de varios vapores hundidos a lo largo de la Ruta del Tránsito, el que durante el invierno apenas muestra la parte alta de su chimenea; sin embargo durante el verano, cuando el lago baja de nivel, además de la chimenea completa muestra parte de la estructura oxidada de su popa y una pieza que parece ser de la sala de máquinas, según explica un panguero.

Estos vapores forman parte de los atractivos turísticos de la Ruta del Tránsito que ofrece el departamento de Río San Juan, que además de la belleza de sus paisajes y su biodiversidad, cuenta con un legado de historia muy importante. Por este lugar, entraron y salieron conquistadores, piratas y exploradores, y ahora llegan turistas de todo el mundo en busca de un encuentro con la naturaleza, el arte y la historia de Nicaragua.

Aunque los vapores son parte de la historia, estos siguen olvidados a la orilla del río San Juan y en el fondo del Gran Lago, por el que en el pasado navegaron con esplendor.

1849 fue el año, se considera, en que arrancó la fiebre del oro en Estados Unidos.

960 kilómetros acortaba la Ruta del Tránsito a los estadounidenses que viajaban del este al oeste de su país.

Usando la Ruta del Tránsito para transportar en los vapores a miles de personas, muchos hicieron sus fortunas en el siglo XIX

Tomado de:

http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/326270-del-esplendor-al-olvido

Deja un comentario